Marcos 7:1-13.nos presenta un fuerte contraste entre el ministerio de Jesús, que manifestaba su amor sanando a los enfermos de toda la región de Genesaret, y la labor de los escribas y fariseos, que apoyándose en sus tradiciones, intentaban desprestigiar y obstaculizar la obra que Jesús estaba llevando a cabo. Esto dio lugar a una nueva discusión entre el Señor y los fariseos, teniendo como centro el tema de la tradición. La cuestión tiene una importancia vital, y el pasaje que estudiamos nos ayudará a entender el lugar que debe ocupar la tradición frente a la Palabra escrita de Dios, y si tiene que ser considerada como regla de fe y de práctica. Hay que añadir, que las divergencias que había entre Jesús y los fariseos en cuanto a la fuente de la verdadera autoridad, son las mismas que en la actualidad existen entre los evangélicos y las religiones tradicionales que  solo buscan fuente de ganancias. Es cierto que, bajo la ley de Moisés, había algunos casos que requerían de ciertos lavamientos o abluciones (He 9:10), pero los judíos habían añadido por su cuenta otros muchos y los imponían como igualmente obligatorios; han olvidado el verdadero propósito con el que Dios había dado aquellas leyes ceremoniales, que no era otro que el de simbolizar la necesidad de una limpieza interna., como si de preceptos divinos se trataran.