Un Dios de majestad infinita no puede ser medido. Un Dios que desencadena milagros no puede ser contenido. Un Dios cuyo amor es eterno no puede ser explicado.  Tal vez es por eso por lo que (Eclesiastés 11:5) nos recuerda: Así como no sabes cómo entra el espíritu en una criatura que está en el vientre de su mamá, así tampoco sabes lo que hace Dios, creador de todo. Dios ve más de lo que podemos ver. Él sabe más de lo que sabemos. Trabaja de maneras que van más allá de nuestro entendimiento (Isaías 55:8-11). Y si aceptamos seguirlo sólo cuando entendemos lo que hace, siempre nos abstendremos de experimentar sus inexplicables maravillas.  En medio de las decepciones, dolor o fracasos,  Podemos dejar que el misterio de Dios aumente nuestra duda o que impulse nuestro asombro.  Abraham alabó a Dios bajo las estrellas, aunque no entendía cómo llegaría a ser el padre de naciones. David alabó a Dios en el desierto, aunque no entendía por qué corría por su vida en lugar de estar sentado en el trono.  Sé que Dios nos ama, y nunca nos abandonará. (Juan 3:16; Hebreos 13:5) Él estará a nuestro favor y no en nuestra contra.

(Romanos 8:31) Debemos saber, que la Palabra de Dios es verdadera, y que su corazón es amable. (Salmo 33:4; Hechos 14:17)  En los momentos difíciles, puede que nos sintamos perdidos o incluso abandonados por Dios.  Pero Dios realmente te guiará a lo largo de tu vida. Solo confía en El.