Reflexión Pastoral 21_04_2024

La Biblia nos enseña a cuidar de los débiles y necesitados, y Santiago 1:27 destaca la importancia de esta responsabilidad. El versículo dice: “La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es esta: Visitar a los huérfanos, y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo”.  La responsabilidad de cuidar a los más débiles es un tema que recorre toda la Biblia. En Deuteronomio 24:19, por ejemplo, Dios instruye al pueblo de Israel a dejar las sobras de sus cosechas para los huérfanos, las viudas y los extranjeros. En Mateo 25:35-36, Jesús nos enseña que cuidar a los necesitados es lo mismo que cuidarlos: “Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me acogisteis, desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme. Cuidar de los débiles no es solo una buena obra, sino también una forma de mostrar nuestro amor a Dios y obedecer sus mandamientos. Cuando nos preocupamos por los necesitados, estamos siguiendo el ejemplo de Jesús y sirviendo como sus representantes en la tierra. En resumen, Santiago 1:27 nos enseña que la verdadera religión es cuidar de los débiles y necesitados, y esto debería ser una parte esencial de la vida cristiana. Al cuidar a los necesitados, estamos siguiendo el ejemplo de Jesús y demostrando nuestro amor por Dios.